Olga Estela Talquenca, argentina
NADA HA CAMBIADO por Olga Estela Talquenca
Todo está. Nada ha cambiado. De a poco voy completando mis espacios, los que creí que se habían esfumado por ahí. El sauce se moja el pelo en el río, al ceibo lo desgaja el viento y las hojas, con sus murmullos se adentran en mí y en mis espacios de antes. Mi pelo emblanquecido se va quedando quieto y se pierde por naturaleza, mi ojos se llenan de todo cuando miro. Aquí está un poco de mi alma; mi infancia canta. Me trepo a los sarmiento para ver la luna ensancharse y achicarse. Cuando el sol se hace oro salgo a corretear por el campo, me pongo “de panza” para ver cómo el agua corre por las acequias y ¡qué cochina soy! me llevo a la boca un poco de escarcha, barro y alguna planta que crece en la orilla, todo me hace cosquillas en la lengua y me da risa. Un día cualquiera, en mi infancia dolida y de a ratos alegre, invento juguetes; junto carreteles de madera, agujereados en el medio, por donde paso un alambre y saco a pasear mis dedos, construyo barcos de papel y una pelota de trapo que no sirven cuando hay barro. Todo está… nada ha cambiado. Me hago “bollito” en esta tarde de octubre para escuchar algún cuento o historia en boca de los Peralta, que son los almaceneros del barrio.
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Por lobitogabriel - 13 de Mayo, 2006, 20:00, Categoría: cuento
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